Mostrando entradas con la etiqueta Futbol. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Futbol. Mostrar todas las entradas

DESARROLLO DE LA FUERZA EN LOS JUGADORES DE FUTBOL.

El desarrollo de la fuerza en los jugadores de fútbol plantea problemas de continuidad ligados a la densidad y la irregularidad de los calendarios de actividades. El proceso de
desarrollo de la fuerza se efectúa:
–– De manera aislada, agregando carga en la sala de musculación.
–– De manera asociada, mediante la tensión muscular con una carga adicional seguida de ejercicios más dinámicos o de fuerza explosiva.
–– De manera integrada en el entrenamiento, mediante los juegos con efectivos reducidos, trabajando en particular la fuerza de arranque y de reacción y la solidez de los apoyos en diversas orientaciones.
Los programas de musculación específicos de los grupos musculares más solicitados se concentran en los períodos de pretemporada y entre temporadas y, después, en función
de las necesidades individuales de los jugadores (refuerzo, estiramiento, propiocepción). Resulta difícil entonces confeccionar un programa fiable y ajustado. Sin embargo,
como parte del fortalecimiento muscular y la profilaxis, se programan test de fuerza con fines de evaluación y seguimiento de los jugadores, para detectar eventuales déficits
musculares y/o desequilibrios que puedan dan lugar a una inestabilidad de las articulaciones. Los datos de las pruebas fisiológicas y biomecánicas servirán de referencia para la posible integración de programas de reacondicionamiento físico, reeducación o reatletización. No obstante, dado que los calendarios de competición se programan con antelación, el programa de musculación debe repartirse a medio y largo plazo durante toda la temporada en función del perfil de los jugadores. El fortalecimiento muscular destinado a aumentar las potencialidades físicas del jugador tiene lugar preferentemente
durante los períodos de menor frecuencia de partidos. Esto permite alcanzar una plasticidad muscular sin que el fortalecimiento afecte negativamente al rendimiento.
Unos estudios japoneses han demostrado que las contracciones concéntricas hiperlentas de más de 3’‘ favorecen la
hipertrofia muscular aumentando la concentración plasmática de hormonas anabolizantes.
El entrenamiento de baja intensidad aplicado al músculo aislado y a todo el cuerpo a un 50 % de la intensidad máxima
ha provocado una hipertrofia muscular comparable a la de un entrenamiento de una densidad mayor al 80 % de la
intensidad máxima a velocidad normal.
Goto et al., 2009, Tanimoto et Ishii, 2006
González Badillo y Gorostiaga (1995), establecen una clasificación más amplia y específica de los sistemas de entrenamiento de la fuerza:
1.     Métodos de entrenamiento de la fuerza máxima 
    García Badillo y Gorostiaga (1995) dividen los métodos para el entrenamiento de la fuerza máxima en tres grupos:
a.     Métodos de régimen de contracción concéntrica.
Método de intensidades máximas I. El objetivo principal es el gran incremento de la fuerza sin hipertrofia apreciable. Se requiere una intensidad aproximada del 90-100% con de 1 a 3 repeticiones, en 4-8 series y con una pausa de 3-5 minutos. La velocidad de ejecución será máxima o explosiva. Este método, no se aconseja para principiantes ya que provoca sobrecargas sobre el sistema nervioso y provoca un alto grado de fatiga, teniendo riesgo de lesiones. Además, debe combinarse con métodos de cargas medias.
Método de intensidades máximas II. El objetivo principal es el importante incremento de la fuerza con algo de hipertrofia y mejora de la coordinación intramuscular. Se requiere una intensidad aproximada del 85-90% con de 3 a 5 repeticiones, en 4-5 series y con una pausa de 3-5 minutos. La velocidad de ejecución será la máxima posible. Este método, al igual que el anterior, no se aconseja para principiantes pero a menor nivel y debe combinarse con métodos de cargas medias.
Método de repeticiones I. El objetivo principal es el incremento de la fuerza máxima con una hipertrofia de nivel medio. Se requiere una intensidad aproximada del 80-85% con de 5 a 7 repeticiones, en 3-5 series y con una pausa de 3-5 minutos. La velocidad de ejecución será media o alta. Este método, se puede utilizar con principiantes si no se llega al máximo de repeticiones.
Método de repeticiones II. El objetivo principal es el desarrollo de la fuerza máxima con una hipertrofia alta. Se requiere una intensidad aproximada del 70-80% con de 6 a 12 repeticiones, en 3-5 series y con una pausa de 2-5 minutos. La velocidad de ejecución será media o alta. Este método, no tiene efecto sobre los factores nerviosos e incluso puede ser negativo, por lo que no es aconsejable para modalidades deportivas que exijan de estos factores nerviosos. Es el método ideal para la hipertrofia muscular y no es adecuado si no se desea aumentar de peso. Tiene poca aplicación en deportistas avanzados.
Método de repeticiones III. El objetivo principal es el acondicionamiento general de músculos y tendones como preparación para soportar cargas más exigentes. Se requiere una intensidad aproximada del 60-75% con de 6 a 12 repeticiones, en 3-5 series y con una pausa de 3-5 minutos. La velocidad de ejecución será media. Este método es para principiantes, jóvenes o para deportistas que no necesitan del desarrollo importante de la fuerza.
Método de pirámide. El objetivo principal es el mixto o combinado de fuerza e hipertrofia. Se requiere una intensidad aproximada del 60-100% con de 1 a 8 repeticiones, en 7-14 series y con una pausa de 3-5 minutos. La velocidad de ejecución será de media a máxima. Este método tiene dos variantes:
Pirámide simple: se comienza con el nivel bajo del abanico de intensidades propuesto, haciendo más repeticiones y se llega al nivel de intensidad máximo haciendo menos repeticiones.
Pirámide doble: se comienza desde un determinado nivel, se llega al máximo elegido, disminuyendo progresivamente las repeticiones y se vuelve a bajar aumentando igualmente las repeticiones. Si se desea obtener el objetivo doble de fuerza e hipertrofia, se aconseja la pirámide doble.
Método concéntrico puro. El objetivo principal es la mejora de la fuerza a través de una fuerte activación nerviosa y la mejora de la fuerza explosiva. Se requiere una intensidad aproximada del 60-80% con de 4 a 6 repeticiones, en 4-6 series y con una pausa de 3-5 minutos. La velocidad de ejecución será máxima o explosiva. Este método se trabaja sólo sobre la fase de “acortamiento, evitando la fase de estiramiento o excéntrica. Se aconseja su aplicación durante las tres semanas previas a la competición.
Método de contrastes. Este método, no mantiene unos componentes de carga fijos, utiliza intensidades altas y bajas en la misma sesión e incluso regímenes de contracción diferentes. Cuando se trabaja este método, debido al efecto fatigante de las cargas altas, no es conveniente utilizar acciones técnicas en los ejercicios sin sobrecarga porque podría deformarla. Para Pérez Caballero (2003), el método de contrastes clásico consiste en realizar series con cargas grandes (6RM al 80%) en combinación con cargas ligeras (series de 6 repeticiones con el 40-50% de 1RM). Los dos tipos de series se deben ejecutar a la máxima velocidad posible.
    Además, Pérez Caballero (2003), señala que los métodos de contraste se pueden trabajar realizando una pausa entre los cambios de carga o pasando de la carga más elevada a la más liviana sin descanso en una misma serie. Otra posibilidad es realizar primero todas las repeticiones con cargas elevadas y posteriormente después de una pausa realizar todas las repeticiones con las cargas más ligeras.
    Este método mejora la fuerza explosiva ante cargas ligeras y la fuerza máxima ante cargas elevadas. No es un sistema de entrenamiento aconsejable para deportistas jóvenes o novatos en el entrenamiento de la fuerza (Pérez Caballero, 2003).
    Este autor, señala una serie de combinaciones que se pueden realizar con el método de contrastes:
Combinar esfuerzos máximos (90-95% 1 RM) con esfuerzos dinámicos (30-50% 1RM). Esos se deben a realizar a máxima velocidad.
Combinar esfuerzos máximos con esfuerzos repetidos (cargas comprendidas entre el 60 y el 80% de 1RM).
Combinar esfuerzos repetidos (60-80% 1RM) con esfuerzos dinámicos.
Método basado en la potencia de ejecución. Es un método que no está plenamente desarrollado y necesita un sofisticado y costoso aparato electrónico para su desarrollo.
b.     Métodos en régimen de contracción isométrica
    La característica fundamental de éste método es que los ejercicios se desarrollan de forma estática, provocándose una tensión muscular (Pérez Caballero, 2003). Entre las ventajas de este método encontramos el gran efecto que tiene sobre la coordinación intramuscular (reclutamiento y sincronización de las unidades motoras). Sin embargo, presenta algunos inconvenientes como el poco efecto sobre la masa muscular, la nula capilarización y el efecto negativo sobre la coordinación muscular. En la contracción isométrica podemos distinguir 3 formas de trabajo:
Método de contracción isométrica máxima. Es un método donde se realizan contracciones musculares en diferentes ángulos de la articulación que duran entre 3 y 6 segundos. La velocidad con la que se aplique la contracción hará que el efecto se acerque más a la fuerza máxima o hacia la fuerza explosiva.
Método de contracción isométrica hasta la fatiga. Es un método donde se realizan contracciones durante 20 segundos o más pero al 60-90% del máximo. El efecto sobre la hipertrofia parece ser algo mayor que en el de la contracción isométrica máxima.
Método de contracción isométrica estato-dinámico. Es un método similar en la forma a los métodos de “contrastes”. Se realiza con una sobrecarga del 60% de la fuerza máxima concéntrica (aproximadamente) y el ejecutante utiliza el ángulo que desee, ejecutando el ejercicio en dos fases: una primera en situación isométrica máxima que dura 2-3 segundos e inmediatamente, una contracción concéntrica explosiva. El número de repeticiones por serie es de 4 a 6 y las series también de 4 a 6.
c.     Método en régimen de contracción excéntrica
    El método de contracción excéntrica o entrenamiento dinámico negativo, sólo es aconsejable para deportistas expertos en el trabajo de fuerza y utilizable lejos de competiciones.
    Este sistema, no debe aplicarse de forma aislada, sino combinado con los métodos concéntricos. Además, se realiza a intensidades entre el 100 y 140% de la concéntrica máxima, con 1-6 repeticiones por serie y 4-5 series. El tiempo de duración de la acción excéntrica es de 3 a 8 segundos.
    El trabajo excéntrico mejora, más que cualquier otro método, la fuerza de los tejidos conectivos y por tanto la fuerza elástica.
2.     Métodos de entrenamiento de la fuerza explosiva y explosivo-elástica 
    García Badillo y Gorostiaga (1995) dividen los métodos para el entrenamiento de la fuerza explosiva y explosivo-elástica en 7 formas de trabajo:
Método de intensidades máximas I. Este método es igual al mencionado en los de fuerza máxima.
Método concéntrico puro. Este método es igual al mencionado en los de fuerza máxima.
Método de contrastes con cargas altas y ligeras. Este método es igual al mencionado en los de fuerza máxima.
Método de esfuerzos dinámicos. Este método tiene como objetivo principal la frecuencia de impulsos y sincronización de las unidades motoras. Se requiere una intensidad aproximada del 30-70% con de 6 a 10 repeticiones, en 3-5 series y con una pausa de 3-5 minutos. La velocidad de ejecución será máxima o explosiva. Las repeticiones y las series deben ajustarse para que en ningún momento se ejecuten en fase de cansancio pues, si así fuese, no se podrían hacer de manera explosiva y los efectos buscados no se alcanzarían.
Método excéntrico-concéntrico explosivo. Este método tiene como objetivo principal la utilización de la energía elástica. Se requiere una intensidad aproximada del 70-90% con de 6 a 8 repeticiones, en 3-5 series y con una pausa de 5 minutos. La fase excéntrica debe ser muy brusca y la fase concéntrica muy explosiva, siendo el paso de una fase a la otra muy breve. Se puede considerar como una variante del método pliométrico.
Método pliométrico. Este método tiene como objetivo principal la mejora de todos los procesos meuromusculares. La intensidad puede ser:
Baja: saltos simples para superar pequeños obstáculos.
Media: multisaltos con poco desplazamiento y saltos en profundidad de 20-40 cm.
Alta: multisaltos con desplazamientos amplios, caídas desde 50-80cm y saltos con pequeñas cargas.
Máxima: caídas desde alturas mayores y saltos con grandes cargas.
    Se realizarían de 5 a 10 repeticiones, en 3-5 series y con una pausa de 3-10 minutos. La velocidad de ejecución será máxima o explosiva. Este método mejora todos los procesos neuromusculares del deportista.
Método basado en la potencia de ejecución. Este método es igual al mencionado en los de fuerza máxima.
3.     Métodos de entrenamiento de la fuerza reactiva 
    El método de entrenamiento para la fuerza reactiva, se entrena con el método pliométrico, incidiendo en la fase del paso del estiramiento al acortamiento en el ciclo estiramiento-acortamiento (CEA). Para que esto se dé, es necesario que el ejercicio se realice sin cargas o con medios que aligeren el peso. Como métodos generales valen los pliométricos mencionados en el apartado anterior, pero sin cargas y con un menor tiempo de contacto.
4.     Métodos de entrenamiento de la resistencia a la fuerza 
    El objetivo principal de estos métodos es permitir al deportista realizar todas las acciones que exijan la competición con la intensidad adecuada, de manera eficaz y durante todo el tiempo que ésta dure. No se puede hablar de un método concreto ya que cada deporte tiene su tratamiento específico.
    Este método, tiene unas características diferenciales:
Se aplica una sobrecarga a vencer superior a la de competición.
La duración del estímulo está en relación con la de competición.
El número de repeticiones por serie supera al de cualquier otro método de entrenamiento y la pausa entre las series es la más corta (entre 1-2 minutos).
El ejercicio que se utilice en el entrenamiento debe ser semejante al de competición en cuanto a técnica, fuentes energéticas, exigencias de fuerza, etc.
El tipo de contracción sería anisométrico.
    Para el trabajo de la resistencia a la fuerza, la sobrecarga estaría entre un 40-60% a ritmo de competición y la duración sería el tiempo de competición. Se realizarían de 10-12 series, con 6-8 ejercicios de 20 a 30 repeticiones y un descanso de 20 a 60 segundos.

Read more »

14 REGLAS QUE NO OLVIDAR EN LA PREPARACIÓN DE PRETEMPORADA.


Cuando los equipos de fútbol base se hallan en la pretemporada han de tener en cuenta ciertas premisas a la hora de elaborar su plan de entrenamiento. Traemos estas reglas para llevar a cabo una buena y eficaz pretemporada

REGLA I

Empezar con un trabajo de acondicionamiento general para luego pasar al específico. Al inicio de la preparación es fundamental comenzar con un trabajo general orgánico que va a centrarse principalmente en las capacidades de resistencia y fuerza.
Esta es la base para estructurar el trabajo siguiente que será el entrenamiento de ejercicios específicos de fútbol.

REGLA II

Prestar atención a las cargas de trabajo en especial para aquellos que han estado más de un mes inactivos.

El momento más difícil para un preparador físico es la vuelta a los entrenamientos donde se presentan jugadores que no han realizado ninguna actividad física, otros que solo han realizado otro tipo de actividades (natación, tennis, etc.) y otros que han seguido al pie de la letra el programa dado de antes de vacaciones.

El preparador se halla ante un grupo completamente heterogéneo a quien no se le puede proponer un único tipo de trabajo igual para todos. Se debe empezar por un trabajo ligero para que todos cojan el ritmo, o bien dividir por grupos en función de las cargas de trabajo y del estado de forma.

REGLA III

Repartición de las cargas. Una de las dificultades más grandes en la fase de preparación es la de comprender qué se incluye y porqué dentro de estas sesiones de entrenamiento tan apretadas.

Hay que repartir proporcionadamente las cargas; no se podrá trabajar todos los días las capacidades condicionales (fuerza, velocidad, resistencia y flexibilidad) al 100%. Se hará una distribución proporcionada en todo el entrenamiento dejando el tiempo justo para las recuperaciones.

REGLA IV



Modificar la programación en función de las respuestas de los jugadores. Un buen preparador no se limita únicamente a ejecutar, debe tener una gran capacidad de observación.

Puede pasar que el trabajo propuesto no sea suficientemente importante o al revés. Para evitar esto se debe ser capaz de modificar la sesión presente o la siguiente en función de las respuestas de los jugadores, sobre todo si no se dispone de instrumentos adaptados para medir el esfuerzo.



REGLA V


El desarrollo de la fuerza.

Concentrarse en la ejecución correcta de los ejercicios controlando bien los rangos de movimiento de las articulaciones (ROM), es decir en los tobillos, rodillas, cadera y tronco.

La velocidad de ejecución, el volumen total de los ejercicios y el tiempo de recuperación deberán ajustarse entre series y repeticiones.

Es aconsejable utilizar los ejercicios con el peso del propio cuerpo, evitando así una sobrecarga dañina en las estructuras muculo-tendinosas y articulares.

Antes de aumentar el volumen de trabajo es necesario que los jugadores ejecuten los ejercicios correctamente desde el punto de vista biomecánico y que sean capaces de absorber la carga de trabajo propuesto.



REGLA VI



No exagerar con el trabajo de fuerza.

Aunque en los últimos años haya habido un cambio en la tendencia, hasta hace poco se le concedía una importancia excesiva al trabajo de fuerza. Parecía como que un futbolista no estaba preparado si no tenía unos parámetros de fuerza muscular elevados. Hay que recordar que un buen futbolista debe tener en primer lugar la calidad de saber utilizar bien el balón. No se debe atormentar a los futbolistas con trabajos excesivos de fuerza sobre todo si no se poseen conocimientos suficientes en la materia o si no se dispone de suficiente tiempo para aplicarlo.

Es necesario decir que la fuerza debe ser entrenada, pero nunca con ejercicios difíciles de ejecutar o que requieran maquinas o aparataje caro.

Es aconsejable pues antes del inicio de temporada focalizar más el entrenamiento en la resistencia que en la fuerza.



REGLA VII


Dedicar el tiempo necesario a las recuperaciones, tanto en el interior de la sesión como entre los distintos entrenamientos.

La recuperación es un aspecto que a menudo se le da poca importancia pero que posee una importancia extrema.

Para cada ejercicio que se propone se debe garantizar al jugador una recuperación proporcionada, en función de la tipología del ejercicio, de su volumen y del objetivo que pretendemos obtener.

Todo esto es fundamental para evitar el sobreentrenamiento.

reglas, preparacion, pretemporada

REGLA VIII


La cuantificación de las cargas (por el preparador físico) se realiza en función de los programas del entrenador.

Durante las sesiones de entrenamiento si no se encuadra bien la sesión física, se puede dar el caso de entorpecer el trabajo del entrenador o viceversa.

Para una buena programación se deberá encuadrar el trabajo físico dentro de los entrenamientos técnico-tácticos. Se deberá pues pedir al entrenador cuál es su programa para trabajar en sintonía, optimizando las cargas de trabajo.



REGLA IX


Evitar el trabajo específico y prolongado de fuerza y resistencia en los jóvenes. Si no se quiere comprometer sus articulaciones ni sus carreras, se deberá no pasar mucho tiempo realizando trabajos de fuerza o de resistencia.

Empezar a partir de los 15-16 años. Antes de esta edad, se trabajará la fuerza con el peso del propio cuerpo. Para el trabajo de resistencia se realizaran ejercicios de oposición con balón que les permita mejorar la resistencia sin trabajarla de manera específica.



REGLA X


Insertar ejercicios de velocidad, rapidez y coordinación desde los primeros entrenamientos.



REGLA XI


Gimnasia preventiva y compensatoria.

Son formas de entrenamientos que muchas veces parecen un poco “snob” pero que tienen en realidad mucha importancia. En los jóvenes es fundamental controlar si el crecimiento llega de manera correcta, controlar los desequilibrios de la pubertad e intervenir avisando a los profesionales de la salud en caso de ser necesario.

En la fase de pretemporada se solicitan principalmente algunos grupos musculares, descuidando sus antagonistas y otros músculos poco utilizados. Se deben evitar toda clase de desequilibrios o patologías en los sistemas musculares.



Regla XII


Prestar especial atención a los tests. No deben realizarse porque sí, sino que deben servir para evaluar el momento presente y para el futuro.

Sirve de poco realizar tests que no evalúen aspectos directos de las capacidades físicas o técnicas del futbol o si no se repiten y se comparan varias veces durante la temporada.

Deben estar integrados en la programación.



REGLA XIII



Dedicar un espacio al entrenamiento del tronco y los miembros superiores. Actualmente los futbolistas tienen cuerpos atléticos y este tipo de entrenamiento a parte de trabajar los desequilibrios musculares también favorecerá la resistencia al cansancio del jugador.


REGLA XIV


Alimentación y descanso.

En particular en el periodo de pretemporada en el cual el gasto energético es muy elevado. Es importante hacer entender a los jugadores que tener una alimentación correcta y un descanso adecuado les permitirá responder mejor al aumento de cargas y recuperarse más rápido.
Read more »